Archive for 16 junio 2014

Homenaje a Dora del Hoyo en Boca de Huérgano

junio 16, 2014


El sábado 29 de marzo este pueblo de la montaña leonesa se convirtió en un hormigueo de gentes procedentes de distintos lugares de la geografía española, que venían a rendir homenaje a esta mujer que nació un domingo 11 de enero en Boca de Huérgano, hace justo cien años.

A pesar del día lluvioso que nos recibió, las caras sonrientes de las personas que llegaban paseando por estos parajes rodeados de nieve, eran el testimonio elocuente de la alegría que sentían por estar en el lugar donde nació la primera Numeraria Auxiliar del Opus Dei en el mundo, que está en proceso de beatificación desde el año 2012.

No faltaron a esta cita los sobrinos de cuatro generaciones que se acercaron desde León, Bilbao, Guardo y Madrid, para unirse en este homenaje a su tía Dora.

Desde el punto de la mañana las del Centro del Opus Dei de León (Zubia) estuvieron preparando todo lo relativo a la celebración de la Santa Misa, montaje del DVD y un tapeo acompañado con un vino español y refrescos para los más pequeños.

A primera hora de la tarde, un goteo de coches y autobuses llegaban a Boca de Huérgano procedentes de Valladolid, Pamplona, Santander, Palencia, Salamanca, Burgos, León, Oviedo, Gijón y Madrid, que se fueron reuniendo en la calle donde nació Dora, para asistir a la inauguración de la placa conmemorativa que estaba tapada en la pared de su casa.

El alcalde, Don Tomás Sierra, llegó puntual y sonriente con gente del pueblo, y dijo unas breves palabras antes de descubrir la cortina de la placa cuyo texto dice así: “A Dora del Hoyo Alonso, en el centenario de su nacimiento, por su contribución en iniciativas sociales en todo el mundo, con el impulso de San Josemaría. Boca de Huérgano, 11 de enero de 2014”.

Los aplausos y las fotos hechas junto a la placa de la casa de Dora se sucedieron durante un buen rato.

Desde allí nos encaminamos hacia la Iglesia donde varios sacerdotes se prepararon para celebrar la Santa Misa, correspondiente al segundo Domingo de Cuaresma, que coincidió con el llamado “Domingo laetare”, por eso se pudo colocar un precioso centro de flores que trajeron las del Centro de León. Al inicio de la ceremonia, María Gimeno, de la Asociación Cultural Tamaral, leyó unas palabras que Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei, quiso enviar desde Roma para estar presente de algún modo, en este día que se ha convertido en un día histórico.

En la homilía, Don Rafael Cerededa, Sacerdote Secretario de la Delegación del Opus Dei en Valladolid, desgranó el valor santificador del trabajo en el hogar y de la importancia del trabajo de la administración que, como decía San Josemaría es “el apostolado de los apostolados”, y en el que Dora destacó y ejerció con gran competencia profesional, como aprendió de los labios del fundador del Opus Dei…

Durante la ceremonia uno de los sacerdotes estuvo confesando. Los cánticos con órgano elegidos para esta Misa terminaron con la Salve popular en honor a la Virgen.

Al finalizar la Santa Misa, el Vicario de la Diócesis de León, leyó un texto del Vaticano con la Bendición Apostólica que el Papa Francisco que enviaba a sus sobrinos en el Centenario de su tía; lo recibieron agradecidos y emocionados.
A la salida de la Iglesia repartieron a todos los asistentes la estampa de Dora, para que podamos acudir a su intercesión y pedirle favores.

Como broche de final nos encaminamos hacia el Salón de Plenos del Ayuntamiento, que estaba abarrotada de gente y donde la periodista Miliztia Gómez, hizo un esbozo de la rica personalidad de Dora, en el que destacó su categoría profesional, su saber pasar oculta y su gran generosidad y corazón para querer a las personas que estaban a su lado.

Después de ver la protección del DVD de Dora, el alcalde D. Tomás Sierra, animó al nutrido grupo de asistentes a acudir en peregrinación a este pueblo para visitar junto con la casa de Dora , los bellos parajes de la montaña leonesa, y luego nos invitó a pasar a tomar el vino español.

En este ambiente distendido y familiar pudimos escuchar más los recuerdos entrañables que guardan los sobrinos mayores de Dora –especialmente de Tomás, Carlos, Demetrio y Susa (Mª Jesús), que estuvieron con ella en Roma en varias ocasiones y también cuando visitó Boca de Huérgano.

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Documental y testimonio sobre Álvaro del Portillo

junio 6, 2014

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El miércoles 28 de Mayo en León, tuvo lugar la presentación del documental SAXUM sobre la vida de D. Álvaro del Portillo. El salón de actos de Caja España fue el lugar donde se proyectó este DVD, y donde pudimos oir el testimonio de Mª Dolores Lorenzo Pereira, Numeraria del Opus Dei, natural de Vigo, donde reside actualmente.

En los años 87, 88 y 89 tuvo ocasión de tratar a D. Álvaro, por vivir en Solavieya llevando la dirección y gestión de esta casa de retiros y convivencias situada en Granda, cerca de Gijón.
Recogemos parte del testimonio que compartió con los asistentes, en unos momentos importantes de su vida, donde se cruzó con ella el dolor y sufrimiento, motivados por un cáncer linfático que le fue detectado a finales del verano del 1987.

“Agradezco en primer lugar la invitación, y la oportunidad de dar un testimonio de D. Álvaro, un gran hombre y un gran santo, al que yo personalmente debo tanto. Lo que puedo contar se que es una pequeñísima pincelada de su vida, otras personas podrían contar más cosas que yo y con más conocimiento.

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El momento en el que le conocí, fue el 6 de Agosto de 1.987; posteriormente estuve con él los veranos del 88 y 89. Las circunstancias: unos días de descanso y trabajo, fuera del calor de Roma y con la distancia necesaria para descansar, recuperar las fuerzas y dedicarse a otros trabajos que a veces sólo puedes afrontar dejando las obligaciones de todos los días. En este tiempo recogí unos apuntes que me han ayudado a redactar estas breves ideas que hoy puedo trasmitir.

1º La necesidad de descanso físico y mental era evidente, viendo cómo llegaba, el desgaste y agotamiento que traía. Pero era gratificante ver cómo se iba recuperando. Lo que no podíamos saber era el peso que llevaba encima. Tenía 73 años en ese momento, las dificultades y contradicciones por las que había pasado en esos meses, tanto de temas de salud importantes como de otro tipo; y esto junto el impulso tan grande a la expansión de la Obra por tantos países.

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La primera idea que quiero destacar, es cómo ese tiempo de descanso, era compatible con un nivel grande de exigencia, tanto en su trato con Dios como en la entrega a los demás; es decir, no había dejadez, abandono o descuido.

También llamaba la atención ver a una persona “gastada por la vida”, que a la vez es optimista, joven. Una persona que estrenaba cada día, que tenía delicadezas de persona joven y enamorada; que miraba al Sagrario, a la Hostia, con atención, conmoción y devoción. Tenía siempre un rostro sereno, amable y de gran fortaleza de ánimo, En ningún momento transmitió el peso que llevaba, pero a la vez no dejaba de pedirnos oración y sentido de responsabilidad para apoyarle. Comprobabas que el centro de su vida estaba fuera de sí mismo, volcado hacia los demás. Agradecía cualquier pequeño detalle que tuviéramos con él, como cuidar el régimen de comida o arreglarle la escasa ropa que nos daba con prontitud.

Podría decir que la frase que le oí más veces durante este tiempo fue “nunc coepi”…¡ahora comienzo!.
Este nivel de virtudes humanas y sobrenaturales –que podemos llamar santidad- te transmitía y provocaba desde el primer momento, un deseo de generosidad, de entrega, de amor a los demás muy grande. Te sacaba de tu pequeñez y te llevaba a desear a amar a Dios, a ensanchar tu alma.

Veías a un sacerdote muy unido a Dios, por la paz que transmitía, por sus palabras, por su mirada. Te hacía sentirte única, necesaria…

El primer verano del 87, nos habló de Dora, la primera Numeraria Auxiliar del Opus Dei que ahora está también en proceso de beatificación. De la santidad a través de lo ordinario, de las tareas del hogar.

El segundo verano, preguntó por mí, y me dijo que al saber de mi enfermedad, seria, grave, había pedido mucho por mí y continuó diciéndome, que era un don de Dios, que estuviera tranquila, tenía 28 años en esos momentos, que es difícil de entender para los que viven sin fe, pero para los cristianos, para nosotros con la ayuda que nos da la Obra, en el que nos apoyamos en esa filiación divina (somos hijos de Dios), sabemos que cuando Dios permite la enfermedad, es un acosa buena. La enfermedad es siempre una caricia de Dios.

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D. Álvaro sacó en mi enfermedad lo mejor de mi misma, por su oración, por su ejemplo y por sus palabras de cariño y sinceridad. En las conversaciones con él –en las que me habló con total claridad- me ayudó a entender, amar y aceptar mi enfermedad, a vivir ese tiempo que me tocaba como:
-purificación de la propia vida, ya que te sientes “despojada” de todo;
-como ocasión de crecer para adentro: dejas de preocuparte por cosas que carecen de valor y te centras en lo que realmente cuenta;
-descubres el valor que tiene en sí mismo el sufrimiento, como medio para conocer y amar más a Dios;
-es una ocasión única para amar a Dios con un amor totalmente desinteresado, no puedes decirle “te prometo”….porque no sabes el tiempo que te queda de vida, etc;
-entiendes que por encima de todo –cuando has aceptado la enfermedad- que Dios te quiere muchísimo y te va dando una GRAN PAZ; una esperanza de que te va a dar siempre lo que necesites, de que no te va a pedir más de lo que puedes dar;
-te das cuenta de que el cuerpo muera, pero el alma no y te das cuenta de que el alma se fortalece “a costa de la debilidad del cuerpo”;
-te ayuda la enfermedad a no perder la perspectiva, D. Álvaro me lo dijo muchas veces, vale la pena luchar…nos espera un premio eterno…no te olvides que morimos sólo una vez y después viene el juicio…el tiempo para amar es corto. Hija mía, tu piensa con frecuencia y repite como hacía nuestro Fundador cada noche: cuando quieras, como quieras…..y yo también añado, concédeme la gracias de recibir en el momento de la muerte la gracias de los sacramentos.
-por último, después de vivir una experiencia así, te sientes en deuda con Dios toa la vida y con un gran agradecimiento.